Lo que ha vivido la Humanidad en los últimos quinientos años ha sido muy significativo, el mundo se ha recreado y el hombre ha visto como sus estructuras han sido retadas por la realidad que vive y siente. Ilustración y romanticismo, son palabras que quizás marcan de manera indudable el tema que nos ocupa, que es la Modernidad. La relación que se establece en la modernidad entre la ilustración y el romanticismo, es una relación conflictiva, y lo es porque las dos son perspectivas que representan dos formas y experiencias distintas de la modernidad. Y es que el hombre en la modernidad, ha comenzado a escuchar mas allá de la ilustración y el romanticismo, palabras tales como razón critica, marxismo, liberalismo y positivismo.

Lo que comenzaba a experimentarse era una nueva realidad social y cultural, implantada por una revolución burguesa que le suministraba mucha importancia a las relaciones de mercado y al dinero, relaciones que en últimas, siempre generan egoísmo, fragmentación social y aislamiento. Sin embargo, el Romanticismo siempre ahí presente, como una respuesta imaginaria de las más profundas contradicciones de la Modernidad, con una línea ideológica soportada y defendida aún hoy por muchos seres humanos. En realidad, el proceso histórico de transición del mundo feudal antiguo al mundo capitalista moderno, juega un papel fundamental al momento de analizar la dinámica de la modernidad, es necesario hablar de faltantes en toda esta dinámica, porque definitivamente genero gran dolor perder creencias y formas antiguas, que se vieron desplazadas aparentemente de forma terminante por la para muchos insatisfactoria y desagradable, modernidad. Todo esto sin olvidar que el marco conceptualmente romántico estuvo en todo este proceso presente de manera firme y duradera.

La industrialización, la victoria del manchesterismo y del industrialismo, es decir la victoria de los ingleses, la colonización de la India, el aplastamiento de las tradiciones nacionales y religiosas por medio de la comercialización, todos estos signos y síntomas de una modernidad, por tantos analizada, por tantos criticada y por tantos elogiada. Es con estos temas, donde se hace evidente, que el ser humano tiene en la diferencia una de sus máximas características, y este podría convertirse en un argumento a favor de la modernidad, no en vano hoy por hoy hay muchos grupos humanos que dicen luchar por el reconocimiento de la diferencia en muchos de los ámbitos mas determinantes de la vida del hombre y su medio. Como se decía líneas atrás, Ilustración y Romanticismo parecen confluir de manera contradictoria en la modernidad, y es que por el lado de la ilustración, se da un proceso de desmilagrización de un mundo feudal y sacralizado, y por el lado del romanticismo, se genera el dolor por la perdida de la armonía primordial, se evoca aquel mundo que se cree la modernidad ha arrebatado, en medio de una sociedad mecanizada por la racionalidad y por la técnica.

La Modernidad, es vista pues, por algunos como una nueva etapa en el progreso de la Humanidad, mientras que para el Romanticismo se viviría como un proyecto de pérdida y fracaso, el romanticismo concluye que todo aquel movimiento enmarcado con el rotulo de modernidad, debe ser dejado a un lado, porque genera una sociedad estéril en ilusiones reales y verdaderas. Realmente el Romanticismo es la otra cara de la modernidad, inclusive se reconoce a esta época como experiencia dolorosa, y ese reconocimiento se hace con respecto a esa modernidad que parece generar tanto gozo para la contraparte, la experiencia de la ilustración. No cabe duda que el proyecto de la Modernidad desde su mismo origen contó con una pretensión universalizadora de integrar a los países al mercado mundial capitalista, y verdaderamente que se ha logrado este objetivo. Parece como si aquellos representantes fieles del Romanticismo, como afirmo Hölderlin hubieran llegado demasiado tarde, el mundo moderno parece no fue un mundo para poetas, sin embargo, el proyecto romántico siguió su camino, sabiendo que el proyecto matemático, positivo y técnico definitivamente había despegado y tomaba un lugar privilegiado. ¿Cuanto progreso y cuanto abismo se genero desde aquellos años?, ¿Realmente todo el proyecto que se genero solo desemboco en una estéril moderna civilización?, esas son preguntas que suenan actualmente en las cabezas de aquellos que desean darle forma al rompecabezas del presente.

Las claves de la Ilustración y las claves del Romanticismo han sido analizadas, y ciertamente tanto una perspectiva como la otra siguen teniendo vigencia, seguramente el interrogante que subyace en toda esta historia es en que lugar del camino esta cada una de las concepciones del mundo y del hombre. Teniendo en cuenta además, que no es coherente ni razonable restarle valor ni a la Ilustración ni al Romanticismo en el marco de la modernidad y más cuando se mira desde el día después, desde la postmodernidad. Que la modernidad fue una ruptura, lo fue, no se debe olvidar que las sociedades precapitalistas eran sociedades agrarias predominantemente, en las que la economía natural prevalecía, eran sociedades aisladas, con escasas comunicaciones y jerarquizadas, donde lo religioso y el poder absoluto tenían su lugar. El capitalismo tiene un significado, y ese significado es de ruptura, en el capitalismo se privilegia el valor de cambio en detrimento del valor de uso, además del proyecto duro de homogenización cultural. Con todos estos factores propios del capitalismo, surge otra historia, y se reescriben las líneas de la vida de muchas personas y de muchos grupos sociales. A partir, de la modernidad ya el dinero no dejaría de convertirse cada día más, en un elemento de una importancia constante y creciente.

La Modernidad le dio un lugar principal a la racionalidad, por lo tanto, la ciencia tomo su lugar y de ahí en mas no ha vuelto a mirar hacia atrás, ante esto nada puede hacer el proyecto romántico mas que reencontrar su esencia, y hallar el lugar donde quedaron sus pretensiones, que el individuo quiera enfocar todas sus expectativas en lo que la razón pueda conseguir, es una elección mas que previsible, después de tantos siglos de autoridad y tradición fundamentalmente religiosa. No se le puede reprochar al hombre de la modernidad la intención de adquirir confianza en si mismo y de adquirir confianza en su pensamiento, no se le puede reprochar al hombre de la modernidad el deseo de conseguir descubrimientos en el campo de la naturaleza, no se le puede reprochar al hombre de la modernidad querer escoger como su juez natural a la razón, ¿Acaso el arte quiere seguir librando una competencia con la ciencia?, una competencia que analizada desde hoy, parece no tener parámetros confiables para sostenerse, si una u otra, lleva ó no la delantera en esa competencia, resulta con cada día que pasa, mas infructuosa que beneficiosa. Es verdad que las matemáticas y la física, a partir del siglo XVI comienzan a impugnar las concepciones teológicas, es por eso que esta tendencia se torna subversiva en aquellos momentos, pero a partir del siglo XVIII, que sería el siglo heredero del pensamiento de Descartes esta etiqueta subversiva y marca cambiaría, porque en este siglo, el racionalismo triunfa, y la creencia en la evolución y el progreso se tornan el discurso mas apropiado y que recoge mas adeptos. Verdaderamente, el mundo se transformo con la modernidad, la sociedad burguesa naciente en esta época, logro autonomía respecto a la sociedad feudal y religiosa del pasado, y la sociedad llego a transformarse en sociedad civil ó por lo menos a pretenderlo decididamente, esta sociedad civil que se contrapone a la sociedad religiosa, se convirtió en activa en la participación para reivindicar derechos y preservar intereses, y definitivamente se inicio la separación entre Estado, religión y sociedad “civil”.

El elemento básico de la modernidad fue el racionalismo, conocer racionalmente la realidad y modificarla conforme al raciocinio sirvió de punto de partida a la sociedad y civilización modernas, las conquistas científicas y técnicas, han sido el sueño de muchos seres humanos, el logos occidental sin duda, ha dejado el mejor lugar para la razón, convirtiéndola en fundamento universal de la ciencia, de la moral, del derecho y del Estado. A partir del siglo XVIII la racionalidad es finalmente aceptada e integrada, como pieza determinante para el progreso de una nueva Humanidad, habida de conocimiento científico, técnico y tecnológico. Y analizado desde hoy, ¿Qué ha quedado de ese proyecto?, dirán muchos que ha quedado un racionalismo llevado al extremo como razón capitalista, catalogado como un proyecto irracional, que amenaza con someter al hombre, con dominarlo, si es que ya no lo ha logrado, han quedado los proyectos cibernéticos y tecnológicos, ha quedado el consumismo, ha surgido la amenaza nuclear, hemos sufrido una cada vez mas temible destrucción ecológica, ha quedado el control que el Estado y los poderes supranacionales ejercen sobre las sociedades, todo esto insisto, dirán muchos son resultados de esa racionalidad, que aparentemente se vuelve contra el propio ser humano. En realidad, la modernidad y la actualidad mundial se debaten en medio de estos conflictos.

Aunque a muchos representantes del Romanticismo, no les genere goce, la ciencia ha arropado a la modernidad, la certeza ha sido el deseo y la predecibilidad se abrió paso por entre muchos, para instituirse como la canción que todos deben cantar. Ya no mas misterios y especulaciones, a partir de la modernidad, lo empírico, la lógica como sentido y lo demostrable, se impone como la bandera, como el signo de una época donde el control tiene la ultima palabra. La vieja fe, es superada por una visión del mundo que se afianza sobre la premisa de la técnica, técnica, que tanto desprecian los románticos, pero que tantos en la actualidad y ya desde hace muchas décadas, practican y reivindican. Algo es cierto, la pretensión de la modernidad ha sido construir una sola historia, un solo discurso, enmarcado por la razón, sin embargo, la escena pública ha revelado que existe una diversidad, y que por más que se pretenda negarla, quedara sumamente complicado lograrlo.

Pero, ¿Cuáles son los problemas de la Modernidad?, los problemas pasan por la consecución de seguridades, ya el conocimiento se obstina en que ha cumplido con su misión y destino, que es crear un sinnúmero de seguridades en la vida, el lenguaje que se ha implantado en la modernidad, es el lenguaje de la dominación, el hombre de la modernidad ha creído que la realidad que siente y percibe, con sus discursos y sus símbolos, son reales, y se ha olvidado de la otra cara de la moneda, que de alguna forma, era la cara que defendía y defiende el Romanticismo, la cara de la irracionalidad, la cara de lo trascendental, la cara de la fantasía, aquella otra visión que parece haberse perdido en el tiempo, y que parece sellar su destino en total divorcio con la cara ilustrada de la modernidad. En los últimos tres o cuatro siglos como nunca, en Occidente se ha defendido el rigor científico y la objetividad, esa es la realidad. ¿Dónde quedo la magia, el misterio y la capacidad de asombro?, ¿No hay otra mirada del mundo que no sea utilitaria?, ¿Y el sueño, y la utopia?, ¿Todo debe ser medible, demostrable y cuantificable?, ¿Y la improvisación, donde quedo?, ¿Todo debe ser predecible?, es indudable, entre la técnica y la metafísica se genero un conflicto no menor en la modernidad, que aún no ha concluido, y el poder detrás de todo, ¿Acaso conocer no es un asunto de revelación, de aparición poética?, mientras no se demuestre y compruebe la revelación, lo hombres de hoy no creerán, seguro, no creerán. Pero para acertar la revelación hay que reencontrar el camino, de lo contrario no habrá lugar de nuevo para revelación alguna.

Si se pretende que las ciencias se puedan dar sobre experiencias argumentativas, si se pretende hilar un discurso, que se estructure sobre la especulación, esa argumentación y ese discurso debe poseer una fuerza sobresaliente y definitiva. De lo contrario, la razón, seguirá marcando lo que es correcto e incorrecto. Si el arte, y ahí al lado el proyecto del Romanticismo, logra otra vez impactar a quien esta del otro lado, al que goza, se convertirá nuevamente en experiencia de verdad. Obstáculos por cierto nunca faltaran, la economía que detenta el poder de la cientificidad y la racionalidad, el espíritu cuantitativo que reduce el hombre a objeto y propicia la aparición de los fenómenos de explotación y marginación que inevitablemente comporta el capitalismo. Por cierto, la profundización de la democracia exige una superación del modelo capitalista, ni modo, aunque a muchos no les genere la idea ni tranquilidad ni mucho menos felicidad.

Pero, se decía líneas atrás, que para encontrar y descifrar la revelación hay que reencontrar el camino, porque de lo contrario no habrá de nuevo revelación alguna. Al respecto, se tendría que afirmar que hay mucho que interpretar y comprender para ubicarse en el camino y andar, dos elementos serían desde este razonamiento fundamentales, aunque cueste, entender que la filosofía también es arte y no dejar de confiar en el misterio y la utopia, no dejar de confiar en el arte, pero tampoco dejar de confiar nunca, pero nunca en las matemáticas, de las matemáticas no se desconfía.

Referencias bibliografícas

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